viernes, 19 de abril de 2013

Armas, dinero y apoyo territorial de Venezuela para la revolución cubana en 1958. Parte V



Avisos publicados por el M-26 de Julio en Venezuela solicitando  apoyo para su causa 


Armas, dinero y apoyo territorial para operaciones desde Venezuela para la revolución cubana en 1958 I. Parte




http://lapredicacastrocomunistaenvenezuela.blogspot.com/2013/04/armas-dinero-y-apoyo-territorial-de.html


 “…La verdad existe, y no es más que el reconocimiento de la realidad…”


Oscar José Márquez



Contralmirante Carlos Larrazábal Ugueto (1958-1962)


Divergencias  entre los representantes  del Movimiento 26 de Julio y el Contralmirante Carlos Larrazábal


Hubo un intercambio de ideas, palabras y desacuerdos  entre los representantes del Movimiento 26 de julio  con un alto oficial  un Almirante quien quería ayudarlos y  favorecerlos.  Si se quiere decir, frente a los hechos, sería el primer enfrentamiento entre el castro comunismo y la oficialidad venezolana aunque seria solo verbal,  con los meses y los años pasaría a los hechos violentos a través de la guerra de guerrillas o subversión armada.

Ante la posición del Vicealmirante  Carlos Larrazábal, el comandante Luis Orlando Rodríguez, pasó a  explicarle sobre el mismo mapa de la Provincia de Oriente, cada una de las particularidades  de las acciones bélicas que se llevaban en Cuba por parte del ejército rebelde señalándole: “…atacar mediante la emboscada, por sorpresa, aprovechándose de cuando el enemigo estuviera  en movimiento, con lo cual se le obligaba a permanecer inoperante en los cuarteles o arriesgarse a sufrir grandes descalabros al desplazarse, de cómo esto posibilitaba liberar grandes extensiones de tierra  y preparar los  ataques a las posiciones fortificadas del enemigo…”

Esta conversación  es importante para la historiografía de lo que sucederá tiempo después en Venezuela ya que las Fuerzas Armadas venezolanas, pronto comprendieron  al tipo de acciones bélicas a las que se enfrentaban y  fueron, si se quiere, las primeras en adoptar una estructura que les permitiera versatilidad para  operar fuera de los cuarteles y mantenerse en el teatro de operaciones en maniobra constante en contra de los diferentes focos y frentes guerrilleros castro comunistas, hasta derrotarlos militarmente.

En sus conversaciones Luis M Buch, con Suárez, le señaló   que el comandante Luis Orlando Rodríguez, insistía ante el Vicealmirante  Carlos Larrazábal de los éxitos de la estrategia del Ejército Rebelde, pero que Larrazábal, le replicaba  a su vez cada uno de los razonamientos, con lo que llevaba la conversación a “… un callejón sin salida, sin que pudiéramos convencerlo, y lo que era peor, sin que él se decidiera a entregar el material que le estábamos solicitando…”.

Ante lo complejo de la situación   Luis M Buch, tomó la palabra y dijo: “…Vicealmirante Larrazábal, como usted  conoce, ayer en la tarde nos entrevistamos con el Señor Presidente y nos dijo que el compromiso que había sido contraído con el Comandate Fidel Castro se iba a materializar  y que debíamos reunirnos con usted para resolver definitivamente el asunto. El señor Presidente conoce que  la ayuda inicial correspondería al armamento que se podría transportar en un avión de carga con capacidad aproximada de diez toneladas, que es el que  puede aterrizar sin dificultades en las pistas nuestras en la Sierra Maestra. Nuestra presencia ante usted es para ajustar la fecha en que podemos disponer de ese pertrecho, por lo que si hay alguna variación por parte suya, con el mayor respecto,  le pedimos  hable con el Sr Presidente…”

Entonces el  comandante cubano  Luis Orlando Rodríguez, tomó la palabra y le dijo al Vicealmirante Carlos Larrazábal   que tenían la necesidad imperiosa de enviar a Cuba el material militar con la mayor urgencia, pues la guerra estaba a punto de ganarse y que, en estas circunstancias, un centenar de fusiles y algunas ametralladoras y abundante parque de diversos calibres eran vitales para concretar el triunfo de la revolución. Y para neutralizar la posición del vicealmirante Larrazábal, procedió a señalar que las doscientas toneladas de armamento  que él había ofrecido podrían transportarse en una serie de viajes sucesivos por vía aérea, ya fuera utilizando uno o varios aviones.

Ante la insistencia y los argumentos de los representantes del Movimiento 26 de Julio enviados por Fidel Castro, el vicealmirante Carlos Larrazábal, cambió su actitud y  aceptó sus peticiones de entregar por los momentos, de las doscientas toneladas  siete que eran las que se necesitaban con urgencia: “…y terminara aceptando que el monto de la ayuda inicial fuera la que nosotros proponíamos y no sus doscientas toneladas. ¡Con doscientas toneladas de armamento hubiésemos derrocado a Batista y avanzado sobre Washington, si se hacen los…? 

Qué quiso decir con esta frase el Dr. Luis M Buch,  que no la concluyó lo ignoramos y la dejamos a la libre interpretación de nuestros amables lectores. Remató Buch señalando “…pero lo que nosotros necesitábamos de inmediato eran una siete toneladas, que fue la cifra final que le pedimos…”. 

Concluida la reunión  en el Estado Mayor de la Marina de Guerra el vicealmirante Carlos Larrazábal, en la primera quincena de  noviembre de 1958   les señaló a los cubanos que a través de René Estévez, persona designada por el Presidente Larrazábal se les diría cuándo, cómo  y dónde se les entregaría las armas y municiones.

Los cubanos con Luis M Buch y el comandante Luis Orlando Rodríguez se reunieron posteriormente en la Oficina de Juan José Díaz del Real, con el resto de los integrantes del M-26 de julio,  Sergio Rojas, Francisco Pidival,   Oscar Villar, y Manuel Piedra, todos integrante de la sección Venezuela  señalándoles la promesa de entrega de las armas y municiones para la revolución cubana.


Avión  Curtiss C-46, del Modelo  adquirido por el M-26 de Julio para trasporte de las Armas  Maiquetía - Sierra Maestra


Adquisición y compra de una aeronave para el traslado de las armas a la Sierra Maestra
Se designó a una serie de expertos venezolanos y cubanos para que probaran diferentes tipos de aviones que estaban a la venta  seleccionando entre ellos  uno que ofertaba  la empresa colombiana Avianca,  un Curtiss C-46,  avión bimotor motor de gran altura, con una gran potencia, autonomía y carga útil  que durante la segunda guerra mundial se usó primordialmente como transporte militar, y el cual decidieron comprar.

El dinero para la compra del Curtiss C-46 salió de los bolsillos de la población venezolana de acuerdo a lo señalado por  Luis M Buch, “…Con el mismo dinero que había aportado el pueblo de Venezuela en la campaña La Marcha de Bolívar a la Sierra Maestra…”. Esto se hizo por intermedio del cubano Oscar Villar, integrante del M-26 de Julio Sección Venezuela y que se desempeñaba como Gerente en una  prestigiosa empresa de Seguro venezolana.

Procediéndose así a constituir  la Sociedad Anónima, La Mofilonian Air Company, cuya actividad comercial sería el transporte de carga entre Caracas y Miami y viceversa, y todo esto fue bien registrado ante las autoridades venezolanas, con todas las de la ley  para encubrir los vuelos ilegales que se harían a Cuba.

La empresa y el avión se asentaron como prioridad de las Sociedad Anónima en el Registro de Aeronaves de Venezuela. Una vez que los cubanos tuvieron listo lo de la empresa y el avión, se le comunicó a René Estévez que estaban listos para recibir las armas y municiones para trasladarlas a la Sierra Maestra. El  Gobierno venezolano condujo tan preciada carga al Aeropuerto de Maiquetía para su entrega, colocando la carga sobre una rastra que quedó situada a un costado de una de las pistas del  antiguo terminal de Maiquetía, y cubriéndola con un encerado verde, custodiada por unos infantes de la marina de Guerra Venezolana.



1958- Antiguo Terminal Aéreo de Maiquetía, donde por espacio de unas tres semanas permanecieron a un costado de una de sus pistas siete toneladas de Armamento y municiones para la revolución cubana de las doscientas ofrecidas


La rastra con su letal  carga podía ser observada desde el antiguo aeropuerto como señaláramos anteriormente por las personas que acudían  a despedir o recibir a viajeros.

Como la salida del avión se atrasó unas tres  semanas, los neumáticos de la rastra se desinflaron debido al peso del armamento dando la apariencia de abandono.

Por este motivo las autoridades venezolanas se quejaron ante los cubanos, señalándoles su falta de seriedad al  no trasladar los pertrechos a la Sierra Maestra. Al respecto Luis M Buch, a mediados de  la década de los ochenta señaló “…yo les ofrecía excusas, una tras otras, tratando de ganar tiempo y resolver la situación, y te aseguro que,  que aun hoy, me admira la paciencia que demostraron con nosotros ante las excusas que le dábamos. Eso solo se puede explicar por el espíritu solidario que los animaba y porque estaban empeñados en que se cumpliera la palabra dada por Wolfang Larrazábal…”.

Podemos apreciar como treinta años después el  Coordinador General del Comité de Exiliados cubano del M-26 de Julio el cubano Luis M. Buch Rodríguez,  quien llegaría a cumplir funciones como  lo hemos señalado  anteriormente de Ministro de la Presidencia y Secretario del Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario de Cuba, reconocía la actitud y comportamiento del Gobierno venezolano frente a la revolución cubana.  

Igualmente podemos señalar la impotencia, la frustración y desilusión, con el pasar de los años frente a las reiteradas agresiones, invasiones, sabotaje, financiamiento, asesoramiento a los grupos subversivos que le costó a la Nación venezolana incontables muertes y desaparecidos,  así como la infiltración, el  adoctrinamiento, asesoramiento del castro comunismo   a sus adeptos en  Venezuela  contra el pueblo y sus Fuerzas Armadas que la han llevado a la situación de subordinación al régimen cubano en la que se encuentran hoy en día.

Continuara…

Traslado de  Manuel Urrutia y  las Armas a la Sierra Maestra

El tipo de Las armas enviadas a Cuba

Carta de agradecimiento de Fidel Castro al Contra Almirante Wolfang Larrazábal

Como citar este artículo
How to cit this article.
Márquez, Oscar J. “Armas, dinero y apoyo territorial  de Venezuela para la revolución cubana en 1958 V. Parte”, entrada del Miércoles  17   de Abril  de 2013, consultado el xx / xx/ URL


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